Simulacro de vertido contaminante en el río Ebro

Índice:

  1. 1. Plan de emergencia
  2. 2. Comienzo del simulacro
  3. 3. Productos utilizados
  4. 4. Evaluación
  5. 5. Redacción de un informe
  6. 6. Otras formaciones

Este tipo de actividad permite a los equipos familiarizarse con los procesos y las herramientas que deben usarse y activarse en estos casos. Pero también permite que en Conterol podamos valorar su capacidad de respuesta, detectar debilidades e, incluso, realizar los ajustes necesarios para solucionarlas.

Este mes de octubre, por ejemplo, hemos realizado con éxito un simulacro de rápida actuación en el río Ebro, en un área cercana a una industria que maneja aceites y otras sustancias peligrosas. En el simulacro han participado diferentes operarios de dicha industria y se han puesto a prueba los modelos de material con los que cuentan para esta labor.

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Tanto el stock de material como el plan de emergencia interna de la compañía han sido diseñados por los expertos de Conterol para ceñirse a las necesidades específicas de la compañía, en base a la Ley y a los peligros que podría entrañar su actividad para el medioambiente, terceras partes e, incluso, sus propios trabajadores.

En este caso, el simulacro se ha ejecutado únicamente sobre el área medioambiental aledaña a la industria. El simulacro de rápida respuesta sobre el río Ebro tenía como finalidad precisamente eso: minimizar al máximo el alcance, los daños y los costes económicos, personales y medioambientales.

El simulacro arranca siempre con la señal de alarma y se invita a los participantes a analizar la situación, activar el protocolo, preparar el material disponible y gestionar los avisos oportunos. Durante estos primeros instantes, los operarios entran en contacto con las herramientas de las que disponen para frenar el vertido, entienden plenamente su funcionamiento y el modo correcto de usarlas. Un proceso en el que, además, se les capacita para entender sus responsabilidades y las medidas de protección que deben tomar.

El vertido accidental de aceite que se simuló para la ocasión, se producía directamente sobre el río Ebro, y los operarios, siempre acompañados de los profesionales de Conterol, tuvieron que emplear una embarcación a motor para colocar los elementos de contención y absorción de la mancha.

Colocaron 50 metros de barrera absorbente industrial, de línea blanca, para detener el avance de la contaminación. Una vez delimitado el vertido, procedieron a absorber el contaminante con hojas absorbentes hidróbofas. Mientras las hojas hacían su función, el equipo revisó la ribera del río, para proceder a la retirada de suelo contaminado, en caso de ser necesario. Finalmente, depositaron las hojas absorbentes y todos los materiales contaminados en cajas de polietileno de alta densidad (PEAD), con tapa superior, para trasladarlos de manera segura a tierra firme y, después, al punto de procesamiento de residuos peligrosos.

Al finalizar, en Conterol llevamos a cabo el acta de la actividad, junto con los participantes. Una evaluación en la que ellos mismos reconocen los riesgos y peligros que han podido enfrentar, dónde han fallado y qué deben hacer para mejorar.

Han entendido cómo se establece el organigrama de emergencias, han verificado la existencia y buen estado del material de intervención con el que cuentan y han comprobado la cadena de comunicaciones durante todo el proceso. También han recibido entrenamiento para llevar a cabo actuaciones urgentes, han afianzado su conocimiento en los procesos de actuación y se han sensibilizado con los riesgos de este tipo de accidentes y los peligros propios a los que pueden exponerse.

El último paso para Conterol es redactar el informe que se entrega a la compañía con la descripción y evaluación del ejercicio y los conocimientos afianzados, pero también las debilidades del equipo y los fallos, junto con las medidas de mejora necesarias que se deben aplicar.

Este tipo de actividades de formación y prevención son absolutamente necesarias para minimizar el impacto de los posibles vertidos que puedan ocurrir en sectores como el industrial. Sectores en el que los vertidos podrían ser de gran alcance y provocar daños irreparables en el entorno, las propiedades privadas e incluso las personas.

En Conterol ofrecemos estas actividades como parte necesaria de la formación de los equipos responsables en las compañías. Los vertidos accidentales son imprevisibles; es imposible conocer el lugar o el día que se van a producir, ni tampoco que producto se va a derramar y si el daño que provoca es inmediato o retardado. Es importante mantener a los operarios preparados y sensibilizados para actuar lo más rápido posible, de la manera estrictamente oportuna, para que se reduzca el impacto del vertido y no se generen nuevos daños.

En nuestra larga trayectoria de formación y prevención, a menudo nos hemos encontrado, a lo largo de estos simulacros, con compañías que no conocen bien sus responsabilidades en base a la Ley de Responsabilidad Ambiental. Muchas trabajan sin una evaluación específica de Riesgos Laborales, y con frecuencia se da una importante falta de experiencia y formación en los operarios y las propias empresas.

Por todo ello en Conterol, y todo el grupo Kepler, mantenemos un alto nivel de compromiso y calidad con nuestros clientes: para delimitar los accidentes y minimizar sus consecuencias; para evitar a toda costa que un vertido se convierta en un desastre personal, ambiental y económico.

Si quiere más información, póngase en contacto con nosotros.



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